Lo ha entendido usted perfectamente

lunes, agosto 22, 2005

Disparar a matar

En la triste historia del joven brasileño muerto por la policía en Londres (las últimas noticias a fecha de publicación de este post están aquí ) podemos encontrar interesantes y dolorosas claves.
La causa de todo esto se supone que es la lucha contra el terrorismo. Para luchar contra el terrorismo, para evitar nuevos atentados suicidas, se implanta la política de disparar a matar. Si un policía encuentra a alguien con un cierto perfil de comportamiento, y tiene una "base razonable" para creer que puede detonar una bomba, entonces la instrucción es disparar a matar, preferiblemente a la cabeza.
Se supone que es lo que sucedió en este caso. Pero el chico resultó no ser un terrorista. Y se ha tenido que tardar un mes para admitir que no se cumplían ni siquiera las características del perfil "sospechoso" por su parte.

Si la policía comete un error e identifica erróneamente a alguien como peligroso y le detiene, es molesto, pero al final, en cuanto las cosas se aclaran se libera a la persona y no ha pasado nada. Pero cuando se le mata no hay forma de enmendar el error.
En las democracias se supone que si la policía se equivoca, los jueces ponen las cosas en sus sitio. En casos como este no es posible.

Algunas conclusiones de todo esto:
  • Un tanto para los terroristas. Al miedo a los atentados hay ahora que sumar el de que a un policía no le parezcas sospechoso.
  • Hay medidas que pueden sonar razonables a priori, por ejemplo matar a un terrorista antes de que pueda hacer un atentado. Radical, pero por un bien mayor. El problema es que la evaluación es subjetiva, y entonces se falla, y se mata al que pasaba por allí. Las medidas razonables tienen que seguir siéndolo aun cuando se produzcan errores humanos, razonables (no somos perfectos).
  • El problema de las medidas radicales es que los errores son dramáticos, y la tentación de disimularlos se hacen muy grandes. En este caso, todo un mes en reconocer las cosas. Es un mal camino: implantamos medidas radicales, que no salen bien, e intentamos taparlo. Y la excusa de que es para protegernos del terrorismo es perfecta para echar una buena capa de tierra encima.
Se me ponen los pelillos de punta...